Optimizado para Internet Explorer Resolución 1024x768


domingo, 28 de abril de 2013

DESPUES DEL 18 A.


“ Los acontecimientos por venir proyectan su sombra antes de llegar”

Nuestras increíbles clases medias, aún sintiéndose acorraladas por los desmanes autoritarios del populismo cristinista y por ello mismo, son capaces de abarrotar calles y plazas con cientos de miles de manifestantes que protestan por el atropello a sus derechos y libertades y a las instituciones que las garantizan. Y lo que es más extraordinario, son capaces de hacerlo respetuosa y civilizadamente, teniendo en cuenta la magnitud del agravio y de los abusos a que están siendo sometidas. Que en semejante muchedumbre, espontánea y desorganizada, hasta un pisotón involuntario fuera acompañado por una educada disculpa, pedida y concedida, asombra como fenómeno social en una Argentina crispada.
Esta conducta social encierra mensajes y demandas quizás no suficientemente claras para el oficialismo sordo y contumaz y para una oposición lenta de entendederas. Pero la continuidad de la protesta va definiendo la necesidad de la propuesta y de quién la pueda traducir al campo de la política electoral. Por ahora el mensaje resulta suficientemente claro en cuanto a que la sociedad que protesta , quiere vivir dentro de la Constitución y en un estado de derecho, y también, a juzgar por su conducta, en paz y civilizadamente. ¿Qué más falta ahora? Parecería que necesitamos ahora una chispa de creatividad que alumbre en las muchedumbres, que se manifiestan en la protesta, la propuesta  de una epifanía de la nueva República.
Si el oficialismo va por más y los partidos políticos opositores continúan viviendo en su corporación, absortos en los ombligos de sus dirigentes, la sociedad tendrá que buscar dentro de ella misma, en sus organizaciones sociales, en sus intelectuales, en sus conductores espirituales, esa chispa de creatividad, que le permita construir la propuesta definitiva y no negociable, para poder imponer después el instrumento político que pueda concretarla.
Hoy, como en 1853, el mapa del futuro, el pacto fundamental de la Unión Nacional, resulta ser la Constitución y el programa a realizar, el viejo preámbulo, que resulta nuevo porque es un desafío que aún espera respuesta:
Constituir la Unión Nacional; Afianzar la Justicia; Consolidar la Paz Interior; Proveer la Defensa Común; Promover el Bienestar General; Asegurar los Beneficios de la Libertad.
El sentido común nos indica que los detalles no debieran distraernos de los objetivos fundamentales y esta es la verdad que no alcanzan a descubrir muchos dirigentes políticos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario