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lunes, 15 de abril de 2013

“LOS ACONTECIMIENTOS POR VENIR, PROYECTAN SU SOMBRA ANTES DE LLEGAR”(II)


¿Puede haber un futuro mejor para la Argentina? La elección de Francisco.

Cuando, a raíz de la experiencia del 8N, vislumbrábamos una luz de esperanza para iniciar un camino virtuoso de reconstrucción para la Argentina, donde asignábamos un papel fundamental a las clases medias siempre que comprendieran que debía recorrerse respetando la Constitución y la ley y un espíritu de tolerancia y de consideración por el prójimo que plasmara en un compromiso de esas clases medias con los sectores marginados y marginales para incorporarlos rápidamente al bienestar general que  los fundadores y constituyentes planteaban como uno de los objetivos a alcanzar mediante la constitución de la república, no podíamos imaginar que ocurrirían los acontecimientos que desembocaron en la elección de un Papa argentino.
La designación del Cardenal Bergoglio ha conmovido al país profundamente, seguramente porque reconoce en él las virtudes, valiosas para todo el mundo, que ha podido desarrollar en medio de un país conturbado y una sociedad conflictiva que le han servido de matriz. Al mismo tiempo parece que sus virtudes han resultado irritantes para una minoría extremista encaramada en el actual gobierno, que se resiente ante actitudes y conductas republicanas y sobre todo, ante espíritus independientes y solidarios con la legalidad y con el prójimo, sensibles al ejemplo y al testimonio del nuevo Papa.
Es que éstos resultan peligrosos para esa minoría porque no suenan como la “ voz de uno que clama en el desierto” , si no que, por el contrario,  son mensajes que llegan a la consciencia de la mayoría de la gente para despertarla y al mismo tiempo, aísla y marca a fuego a quienes hacen de la intolerancia, el fanatismo y la soberbia prepotente, una norma de conducta y una táctica de confrontación y de dominación.
Si la necesaria y demorada solución de los problemas que los afligen, resulta un desafío para los argentinos y un llamado a su responsabilidad, el ejemplo y el mensaje del nuevo Papa también lo son, con una resonancia  y una contundencia que no deja espacios para la sordera intelectual y moral, aún la más contumaz, y esto introduce un factor novedoso en la vida nacional.
El nuevo Papa no va a solucionar los problemas argentinos; no nos devolverá las islas seguramente, pero sin lugar a dudas puede conmovernos y convocarnos a objetivos generosos y a actitudes y conductas positivas en la búsqueda del bien común, no ya como expresiones individuales y aisladas, sino en el marco de una movilización social para concretarlo.

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