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jueves, 22 de julio de 2010

ARGENTINA: TRISTE REALIDAD

La sociedad argentina o al menos buena parte de ella, ve en el estado populista un igualador social, aunque lo sea en la desgracia y en la pobreza. Pero más allá de esta preferencia que nace de los prejuicios y muchas veces de un resentimiento, justificado o no, la realidad ha demostrado que el manejo populista del Estado ha producido y sigue haciéndolo en forma cada vez más acentuada, una desigualdad creciente en la distribución del ingreso y evidentemente negativa en cuanto a igualdad de oportunidades. Resulta así, en gran medida, porque el Estado populista está colonizado por corporaciones y mafias que defienden sus privilegios y que no permiten que se busque el bienestar general que preconiza nuestra Constitución.

De hecho, el Régimen Populista privilegia a las corporaciones organizadas en detrimento de los argentinos de a pié que no tienen pertenencia a ninguna corporación sindical, empresaria o mafiosa, que los respalde

La mayoría de ellos termina sustentando la continuidad del sistema con su pobreza y exclusión, convertida en clientela electoral y utilizada inescrupulosamente. Su pobreza material disimula y distrae de su mayor tragedia que resulta de su exclusión educativa y cultural, que los condena a un futuro sin redención, en un anticipo de una verdadera catástrofe social para Argentina, inevitable sino corregimos el rumbo.

Esta es la mayor perversidad del populismo, un crimen de lesa humanidad que reniega en la práctica, de sus principios existenciales teóricos. Estos revolucionarios " a la violeta" que devienen muchas veces en burgueses corrompidos y abusadores, verdaderos explotadores de los más débiles, soldados de fortuna fieles del régimen, mientras dura, que los promueve económicamente.

Si continuamos por este camino la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, vidriera de la Argentina, terminará siendo una ciudad sitiada por mendigos y pedigüeños, donde será difícil encontrar expresiones de orgullo y de satisfacción entre tanta miseria, desorden e inseguridad, inevitables en esas circunstancias.

Lo cierto es que Argentina no está condenada al éxito. Esta afirmación parece una muestra de humor negro cuando la realidad parece demostrar que estamos fracasando y que no encontramos la forma de cambiar nuestras conductas y comportamientos, ni gestar una dirigencia mejor.

"La unica verdad es la realidad".Esta queda expuesta en esta información que presentamos sobre el Ingreso Bruto Geográfico per capita que expone con crudeza la existencia de una Unión Nacional que cruje inevitablemente cuando no da respuestas al Derecho a la Prosperidad de los Estados que la constituyen, uno de los fundamentos de su Constitución.

La Sociedad Argentina debe asumir su realidad, su verdadera situación, como primer paso para un cambio de destino que urge frente a un Mundo lleno de oportunidades para su futuro.

ARGENTINA PARA ARMAR

Grafico 1:
Las diferencias en las barras nos permiten visualizar las tremendas diferencias entre la Ciudad de Buenos Aires, las tres provincias centrales y las demás en población y riqueza.

Resulta evidente que las Provincias de menores ingresos, con una población de 5.356.283 las menos desfavorecidas y de 6.765.036 las que se encuentran en peor situación, con un total de 12.121.319 habitantes, si no son desarrolladas seguirán expulsando población a los grandes centros urbanos de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba y a la Ciudad de Buenos Aires, transfiriendo los más pobres y marginados, pero también sus jóvenes capacitados y emprendedores que no encuentran oportunidades en sus lugares de origen.

Grafico 2:
Podría deducirse que el modelo de Desarrollo basado en el gasto y el empleo público no ha logrado radicar demasiada población en la Patagonia. No todos pueden vivir del Presupuesto ni ser empleados públicos. Resulta impactante el gasto por habitante de Santa Cruz y Tierra del Fuego.

La desigualdad creciente en la distribución del Ingreso que afecta a los habitantes como fenómeno individual, se manifiesta también como fenómeno económico-social en los desiguales niveles de desarrollo de los Estados Provinciales que agravan doblemente la ya comprometida situación de sus habitantes, este fenómeno de desigualdad en los estados que conforman la R. Argentina pone de manifiesto el fracaso para alcanzar uno de los presupuestos básicos de la Unión Nacional, el derecho a la prosperidad de sus Estados integrantes.

¿Cómo hablar de un país integrado cuando existe un Estado que tiene un PBG por habitante 14.4 veces menor que la Ciudad de Buenos Aires y el que le sigue en orden 13.6 veces menor?

Las tres provincias con mayor desarrollo y con poco más de la mitad de la población total, tienen un ingreso por habitante 3.6 veces menor que la ciudad de Buenos Aires, pero tienen un ingreso equiparable al resto del país incluida la Ciudad de Buenos Aires.

En vez de construir un país más armónico y parejo en su desarrollo, seguimos creando un monstruo macrocefálico con políticas centralistas y perversas por sus resultados. A partir de estas políticas se han logrado resultados crecientemente negativos en la distribución del ingreso y confirmado la desigualdad en los niveles de desarrollo de los Estados provinciales.

La expresión práctica de estas políticas nefastas en materia de desarrollo y justicia social, son las llamadas villas de emergencia.

En el año 2002 la población de las Villas era de alrededor de 650.000 habitantes. En el 2006 esa población se incrementó a 1.051.519 y en la actualidad ha superado los 2.000.000 a los que habría que agregar mas de 200.000 correspondientes a la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras la población total del Area Metropolitana Buenos Aires se incrementó entre 2001 y 2006 un 6.6%, en las villas ese incremento trepó al 57.5 %, un período que incluye tres años de gestión de Néstor Kirchner.

Este fenómeno continuó, continua y continuará en el futuro mientras no se abandonen estas políticas centralistas, populistas y clientelistas. Hoy, daría la impresión que la capacidad de contención de las villas ha sido desbordada por la miseria y la indigencia crecientes y desborda por las calles, plazas y paseos de Buenos Aires, en una exhibición vergonzosa de exclusión social y fracaso político que no tiene excusas.

Este proceso parece acorde con las diferencias puestas de manifiesto. La pobreza no busca exhibirse en los lugares más visibles, simplemente busca los lugares donde vivir sumergido en ella, resulta menos penoso. Si el fracaso relativo de la Argentina en su desarrollo económico no nos hubiera protegido, este fenómeno hubiera sido mucho más grave, porque a nuestra población mas pobre se hubiera agregado una población de los países vecinos que se hubiera sentido irresistiblemente atraída por una Argentina más próspera. Esta circunstancia debe ser tenida en cuenta si Argentina retorna algún día al camino de la prosperidad. No sólo deberá desarrollar el interior y retener su población en sus lugares de origen. Deberá lograr que esos inmigrantes sean retenidos en las provincias que están en el camino y no sigan fluyendo a Buenos Aires

Las políticas más o menos populistas han actuado consiguiendo resultados paralelos a nivel habitantes y a nivel provincias. Existe por un lado una política de concentración que resulta en ingresos per cápita tremendamente desiguales que como contrapartida, provoca un desplazamiento de población a los estados centrales transfiriéndole una parte de la crisis y bajando sus propios ingresos per cápita. Este sistema o modelo privilegia el statu-quo transfiriendo clientes-voto a los estados más ricos, asegurándose su dominio político.

1 comentario:

  1. ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON ESTE ARTICULO, Y AUNQUE SOY TOTALMENTE ENEMIGO DE LA VIOLENCIA, CREO QUE ESTE MAL QUE NOS AQUEJA DESDE HACE MUCHO TIEMPO, SOLO SE PODRA ARREGLAR CON ALGUIEN QUE LOS TENGA BIEN PUESTOS Y QUE ANIQUILE A TODAS LAS MAFIAS QUE ASOLAN NUESTRO PAIS.

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