La autoridad de la Presidencia de la Nación no debe nacer del ejercicio autoritario, discrecional, y de la capacidad consecuente de inspirar temor sino del respeto que impone el ejercicio responsable, prudente y considerado de sus funciones constitucionales.
Cuando un periodista le preguntó al recién electo presidente de Chile: ¿Cómo cambió su vida desde que fue elegido? –éste contestó- “Una cosa curiosa es como cambia el trato tanto de las autoridades como de los propios amigos. Por ejemplo cuando me fueron a ver los consejeros del Banco Central, de todos ellos soy amigo, y me llamó la atención cuando el presidente del Banco Central me trataba de “usted” y de “Señor presidente”.
Podríamos asegurar que este trato especial no es por el ciudadano sino por el cargo para el que fue elegido, consideración que nace del prestigio que en Chile tiene el cargo de Presidente bien ganado y cimentado en el comportamiento digno y exitoso que han tenido los presidente anteriores en el ejercicio de sus presidencias.
Habría que consultar a los chilenos si ellos consideran apropiado que su presidente, en conferencia de prensa, se refiera al presidente del Banco Central como “el ocupa”.
Los argentinos tenemos un serio problema por que aquí no se respetan las instituciones incluida la presidencial y ello ocurre así, fundamentalmente, por que quienes las desempeñan no están en sus conductas a la altura de las exigencias de los cargos que desempeñan.
Si la señora presidente hablara menos, se ciñera más a los hechos, divagara y ofendiera menos y mandara a su esposo a la cocina, es probable que comiera peor, pero los argentinos nos sentiríamos mejor y los resultados de las encuestas le serían mas favorables.
Cuando un periodista le preguntó al recién electo presidente de Chile: ¿Cómo cambió su vida desde que fue elegido? –éste contestó- “Una cosa curiosa es como cambia el trato tanto de las autoridades como de los propios amigos. Por ejemplo cuando me fueron a ver los consejeros del Banco Central, de todos ellos soy amigo, y me llamó la atención cuando el presidente del Banco Central me trataba de “usted” y de “Señor presidente”.
Podríamos asegurar que este trato especial no es por el ciudadano sino por el cargo para el que fue elegido, consideración que nace del prestigio que en Chile tiene el cargo de Presidente bien ganado y cimentado en el comportamiento digno y exitoso que han tenido los presidente anteriores en el ejercicio de sus presidencias.
Habría que consultar a los chilenos si ellos consideran apropiado que su presidente, en conferencia de prensa, se refiera al presidente del Banco Central como “el ocupa”.
Los argentinos tenemos un serio problema por que aquí no se respetan las instituciones incluida la presidencial y ello ocurre así, fundamentalmente, por que quienes las desempeñan no están en sus conductas a la altura de las exigencias de los cargos que desempeñan.
Si la señora presidente hablara menos, se ciñera más a los hechos, divagara y ofendiera menos y mandara a su esposo a la cocina, es probable que comiera peor, pero los argentinos nos sentiríamos mejor y los resultados de las encuestas le serían mas favorables.


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