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domingo, 21 de noviembre de 2010

¿SEGUIMOS DETRAS DEL BURRO O NOS SACAMOS LAS ANTEOJERAS?

Dicen que no hay "vientos favorables" para aquellos navegantes que no saben hacia donde quieren ir. Es probable que los pampeanos o , al menos los dirigentes que ellos eligen, no tengan en claro hasta donde quieren y pueden llegar con este modelo de desarrollo basado en el crecimiento del sector y el gasto público y que tampoco hayan advertido que los vientos de la política nacional no les han resultado muy propicios a la provincia, si tomamos nota que se llevaron 1.000.000 de cabezas de ganado vacuno, que a los precios actuales implican una pérdida de patrimonio provincial del orden de los 3.000.000.000 de pesos.

El tema del desarrollo y de las políticas de estado necesarias para aprovechar los vientos favorables que soplan en el mundo para nuestro país y en particular para La Pampa, justifican que los pampeanos pensemos en abordar el "tema de nuestro tiempo", el desarrollo de La Pampa.

Un poco de historia: Antes, en la primera mitad del siglo XX, se solía decir que la agricultura creaba Pueblos y las explotaciones ganaderas estaciones de ferrocarril con algún almacén o boliche. La actividad agrícola, basada en la "chacra", era mano de obra intensiva. El cultivo con tracción animal así lo determinaba.

Un chacarero con un ayudante, podían arar con un arado de dos rejas de 14 pulgadas, alrededor de 60 Has. por mes, si el clima acompañaba y los caballos tenían pasto para mantener su estado. El tamaño de una chacra estaba determinado por esa capacidad para arar y teniendo en cuenta que se realizaba un cultivo de invierno y otro de cerano y que era necesaria una parcela de alfalfa para los caballos, era de alrededor de 150 Has.

El sistema funcionaba, porque simultaneamente con la agrícola, existía una actividad de granja familiar de subsistencia en la cual los productores europeos eran expertos. Gallinas, patos, pavos, cerdos, alguna lechera, huerta, servían para alimentar la familia y para una agroindustria familiar de chacinados, quesos y conservas, dulces y también una herrería para afilar las rejas y una talabartería para los aperos y las sogas, a los cuales se agregaban los tejidos y la confección de ropas, por la madre,la abuela y alguna tía solterona que nunca faltaba.

Mucha familia y mucho trabajo familiar economizaban gran parte de las compras y además no se consumía combustible, gas y electricidad.

La tractorización primero y en la actualidad, el sistema agrícola moderno, siembra directa, agroquímicos y maquinaria funcional con gran capacidad de trabajo, cambiaron el panorama. La chacra familiar desapareció. Las familias viven en los centros urbanos. Una gran pulverizadora "seca", una gran sembradora siembra y una gran cosechadora cosecha.

La agricultura moderna emplea poca mano de obra directa y se organiza, en cambio, con empresas de servicios especializados, sector éste creciente, cualitativa y cuantitativamente, que se moviliza desde los centros urbanos.

Por otra parte, la ganadería, antes extensiva y pastoril, con poca utilización de mano de obra, hoy la utiliza con mayor intensidad, a medida que avanza hacia la producción más concentrada, en base a reservas y granos y mano de obra radicada en el lugar de producción. Se estima que una Ha. dedicada a tambo requiere 10 veces más recursos humanos directos, que una dedicada a soja, y en el caso del engorde intensivo, éste requiere cuatro o cinco veces más.

El camino a recorrer resulta más o menos evidente en el caso de la Pampa. Básicamente el crecimiento económico consistirá en el incremento de su producción agrícola, carnes y leche y en la transformación de esa producción en productos con mayor valor agregado. Una situación se da vendiendo un kilo de carne en pié, un kilo de maíz o de soja o girasol y otra muy distinta resulta de vender carnes procesadas, lacteos, aceite o harinas , balanceados o biocombustibles. Esta constituiría la base económica que permitiría desarrollar otras actividades industriales, comerciales y de servicios.

El proceso de desarrollo implica aspectos cuantitativos, pero también cualitativos y estos son, en definitiva, los que producen los mayores cambios.Capacitación, educación, investigación, creatividad habitual, relaciones distintas entre la organización de los recursos humanos, la economía, la comercialización, los servicios etc.. Cuando se superan las barreras mentales de una sociedad estancada y rutinaria, que transita el camino circular y frustrante del burro del malacate, siempre recorriendo el mismo camino para retornar al punto de partida, el horizonte se aleja, el espacio se amplía, no hay límites para la imaginación, para la creatividad y la voluntad de progresar, para esa capacidad de ir encontrando respuestas a cada uno de los desafíos que se presentan sucesivamente.

La alternativa es continuar con esta mezquina concepción del desarrollo a través del crecimiento del estado, del gasto y del empleo público, de la obra pública no reproductiva, del gasto político destinado a satisfacer las necesidades de una pequeña oligarquía clientelista y a anesteciar de paso, los requerimientos de reales cambios.Este ha sido el contexto donde La Pampa perdió el 25 % de su rodeo equivalente a 3000 millones de pesos. Merece al menos una profunda reflexión y si fuera posible, también sacar algunas conclusiones para el futuro.


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